
Pocas ciudades existen en el mundo con una historia tan dilatada, tan plural y tan bien reflejada en sus calles y monumentos. Capital del último reino musulmán de la Península Ibérica, ciudad elegida por los Reyes Católicos para el descanso de sus restos y residencia temporal del emperador Carlos V, Granada ha enriquecido su patrimonio cultural a lo largo de los siglos convirtiéndolo en uno de los más atractivos y bellos de España.
Su red de museos, sus imponentes monumentos y sus coloridos barrios hacen de Granada una ciudad que no se puede disfrutar por entero en un solo día. Son precisas varias horas para recorrer y contemplar toda la magnitud de la Alhambra y el Generalife. Además, pasear por las perfumadas calles de jazmín de sus antiguos barrios, entrar en el mausoleo de los Reyes Católicos en la Capilla Real, admirar la Catedral o visitar el Parque de las Ciencias (el museo más visitado de Andalucía) son placeres que no deben dejarse pasar.
El centro histórico de Granada es un lugar perfecto para pasear por sus calles y barrios, principalmente por el Albaicín, uno de los lugares con más sabor de la ciudad. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad y, aunque es un antiguo barrio árabe, aún mantiene restos íberos y romanos. Su ubicación en una colina hace de él un lugar perfecto para admirar toda la ciudad. Desde el mirador de San Nicolás se contemplan unas inigualables vistas de la Alhambra y toda la Vega. Otros barrios con encanto son el Sacromonte, con cuevas y zambras flamencas; el Realejo, antiguo barrio judío; la Alcaicería, antiguo mercado de la seda; y la Calderería.
La Alhambra
La Alhambra, que fue declarada Patrimonio de la Humanidad en 1984, es una ciudad palatina situada sobre la colina de la Sabika, junto al río Darro. Su nombre procede del color de sus muros (Al-Hamra en árabe) que fueron fabricados con la propia arcilla del terreno, de ahí su color rojizo. El complejo está formado por los jardines del Generalife, los Palacios Nazaríes y la Alcazaba, de construcción árabe. De factura cristiana encontramos el palacio de Carlos V y la iglesia de Santa María, construida sobre la antigua mezquita. Los Palacios Nazaríes están agrupados de forma irregular y las distintas estancias se comunican entre sí por patios o galerías.
Los orígenes de la Alhambra datan del siglo IX, cuando comenzó a utilizarse la Alcazaba como refugio. Fue en el siglo XIII cuando el primer monarca nazarí, Mohamed I, fijó su residencia real en ella. Su sucesor, Mohamed II, terminó el recinto amurallado. En el siglo XIV, con los reinados de Yusuf y Mohamed V, la Alhambra adquirirá su apariencia monumental y preciosista que conocemos hoy. Yusuf construyó el núcleo del Palacio de Comares, con la gran torre que se proyecta sobre la ciudad. El recinto interior del Palacio albergaba el trono del sultán, situado bajo la cubierta que representa el concepto del universo de Alá. Además, este monarca enriqueció el recinto con puertas monumentales, como la de las Armas (principal entrada a la Alhambra) o la de la Justicia.
Mohamed V, reformó el palacio de Comares, añadiéndole la espectacular fachada del patio del Cuarto Dorado. También construyó el innovador Palacio de los Leones, dejando de lado el modelo de palacio existente hasta ese momento y creando un nuevo modelo de estructura cuatripartita inspirada en los modelos orientales del Islam. La Alhambra es un ejemplo sin igual de cómo la luz y el agua ofrecen importantes efectos decorativos a la arquitectura. Una cuidada elección de los materiales hace que su ornamentación cambie según la incidencia de la luz. El agua funciona a modo de espejo reflejando la arquitectura y los elementos decorativos, contribuyendo a una sensación de paz. Además, en combinación con la luz, origina composiciones ilusorias y suaviza la arquitectura horizontal, tal y como se puede apreciar en el Patio de los Arrayanes.
La Alhambra quedó abandonada en el siglo XVIII. Durante la dominación francesa parte de la fortaleza fue volada y hasta el siglo XIX no se comenzó su reparación, restauración y conservación, que aún se mantiene.
 Herencia musulmana y cristiana
Una de las formas de disfrutar del rico y diverso legado monumental de la Alhambra es mediante la visita diferenciada de edificaciones musulmanas y cristianas:
Alcazaba Palacio Real (Palacios Nazaríes) Generalife Medina Palacio de Yusuf III El Partal Puerta de la Justicia Puerta del Vino El Palacio de Carlos V Patio de Lindaraja Puerta de las Granadas Iglesia de Santa María
Visita de la Alhambra
Información práctica

Recomendación:
La Alhambra es uno de los monumentos más visitados de Europa. Esto, unido a las lógicas restricciones de acceso por motivos de conservación, hace que no siempre sea sencillo conseguir una entrada. Para evitar sorpresas, es altamente recomendable reservar con antelación y conocer el sistema de acceso y visita del conjunto monumental.
Horario: De noviembre a Febrero, entrada restringida a 6.300 personas. Lunes a domingos de 8.30 a 18.00 horas. Visita nocturna: Viernes y sábado de 20.00 a 21.30 horas (sólo Palacios Nazaríes). Cerrado: 25 diciembre y 1 de enero. De Marzo a Octubre, entrada restringida a 7.700 personas diarias. Lunes a domingos de 8:30 a 20.00 horas. Visita nocturna: Martes a sábado de 22:00 a 23:30 horas (sólo Palacios Nazaríes).
Entrada: Visita general diurna, incluye las zonas de la Alcazaba, Palacios Nazaríes y Generalife: 12 € (general), 9 € (Mayores de 65 años y pensionistas de la UE. Reducción para estudiantes para menores de 26 años, con carnet de estudiante y que sean de la comunidad europea.), menores de 12 años y discapacitados (gratuita). Visita a los Jardines: 6 € Visita nocturna: 12 €
Reserva anticipada: (+ 1 €) Por teléfono: 902 888 001. Desde fuera de España: 0034 93 4923750. De 8:00 horas a 00:00 h. Información grupos escolares: 958 57 51 26
Bono Turístico Reservas: Bono descuento para los monumentos y museos más importantes de la ciudad. Teléfono 902 100 095.
Cómo llegar: .Minibuses nº 30 y nº 32
Consejo: El mirador de San Nicolás, en el barrio del Albaicín, para tener una vista general del conjunto monumental.
Albaicín
El conjunto urbano conocido como Albaicín, declarado Patrimonio de la Humanidad en 1984, incluye toda la colina comprendida entre la calle de Elvira, la Plaza Nueva y la Carrera del Darro hasta San Cristóbal. En la etapa islámica, el actual Albaicín era un conjunto de diferentes núcleos urbanos independientes y no fue hasta la era moderna cuando alcanzó su actual concepción unitaria.
El Albaicín fue en su origen un núcleo que se extendía al nordeste de la Alcazaba Cadima (vieja). Existen varias versiones sobre el origen del topónimo Albaicín. La más aceptada es la que hace referencia a un vocablo árabe que designa al barrio de los halconeros. No fue hasta finales del siglo XV y principios del XVI cuando comienza a utilizarse el nombre indistintamente para referirse al pequeño arrabal original y a todo el conjunto urbanístico situado frente a la Alhambra.
Pasear por el Albaicín es pasear por la historia de Granada. Sus construcciones, sus plazas y la propia estructura de sus calles permiten al visitante observador reconocer las diferentes transformaciones culturales y sociales de la ciudad.
 La Puerta de Elvira, situada al pie de la colina y de la que actualmente sólo se conserva el arco, era la entrada tradicional a la ciudad de Granada, y es hoy en día el punto de partida perfecto para conocer el barrio. A sus pies se encuentra la actual Plaza de San Gil, conocida en época musulmana como Plaza de Hatabin o de los Leñadores, y que fue una de las más concurridas en la época árabe, pues servía como punto neurálgico de las comunicaciones entre la ciudad y los arrabales y medinas situadas en el margen opuesto del río Darro.
El visitante que se adentra por primera vez en el Albaicín descubrirá un barrio lleno de vida, sintiéndose trasladado a los momentos más gloriosos de la Historia de Granada. Poco se sabe de sus primeros moradores, ya que apenas existen vestigios de su pasado ibero o romano, pero los largos siglos de asentamiento musulmán se pueden reconocer, no sólo en sus construcciones y en la fisonomía del barrio, sino también en el aroma a jazmín que impregna sus calles, en los jardines moriscos, en sus cármenes –las casas típicas del barrio– o en la decoración de sus villas.
La calle Elvira, que nace desde el Arco del mismo nombre, fue uno de los ejes más importantes de la ciudad, hasta la apertura de la Gran Vía. De trazado rectilíneo, destaca en ella la iglesia de San Andrés, que cuenta con un minarete como símbolo de su pasado como antigua mezquita.
Al final de la calle encontramos la Plaza Nueva, que data del siglo XVI, y en cuya construcción quedan ya patentes los ideales urbanísticos cristianos. En ella se encuentran la Real Chancillería y la Iglesia de san Gil y santa Ana, ejemplo prototípico de las construcciones mudéjares desarrolladas en la ciudad durante el principio del XVI.
Siguiendo por la plaza de Santa Ana el visitante accede a la Carrera del Darro, una de las calles más bellas y pintorescas de Granada. Su especial localización, en el valle del río, los contrastes lumínicos provocados por la estrechez de la calle, y la belleza de las construcciones que la flanquean, como la Casa de los Condes de Arco, el Convento de Santa Catalina de Zafra, la Casa de Castril o los Baños Árabes del Bañuelo, conquistaron a los románticos franceses e ingleses, que la convirtieron en el escenario soñado de muchos de sus relatos.
La Carrera del Darro lleva hasta el Paseo de los Tristes, otro de los lugares emblemáticos del Albaicín y del que nace la empinada Cuesta del Chapiz, desde la que se puede tomar la ruta hacia el Sacromonte. En la Cuesta del Chapiz el visitante no debe dejar de visitar la Casa Morisca, o el Palacio de los Córdova, basado en un edificio del siglo XVI que fue reconstruido en su actual ubicación a mediados de los años 60 del siglo XX y que alberga en su interior el actual Archivo Municipal.
El Camino del Sacromonte permite descubrir otra de las edificaciones más típicas de Granada, las cuevas, habitadas en su día por los gitanos del barrio y hoy convertidas en tablaos flamencos, restaurantes, discotecas y alojamientos turísticos, aunque todavía quedan algunas en las que vive gente.
Siguiendo la Cuesta del Chapiz se llega al perímetro de la Alcazaba Cadima o Vieja, en cuyas cercanías encontramos la Iglesia de San Salvador, construida sobre la Mezquita Mayor del Albaicín y que todavía conserva el patio de abluciones, así como el Convento de las Tomasas.
A la derecha bajando por la Plaza Aliatar y la calle Panaderos llegamos a la Plaza Larga, la principal del Albaicín. Desde allí, podemos dirigirnos al mirador de San Nicolás, con las mejores vistas hacia la Alhambra, que permiten obtener una imagen global del conjunto monumental. O bien recorrer la calle Larga de San Cristóbal hasta el mirador del mismo nombre, que ofrece una excelente vista panorámica de la ciudad. Junto al mirador se encuentra la Iglesia de San Cristóbal, en el que destaca su aljibe árabe.
 Los aljibes, que podemos encontrar a lo largo de todo el recorrido por el Albaicín, son uno de los elementos más típicos del barrio. Eminentemente funcionales, se encuentran sobre todo asociados a antiguas mezquitas, debido a la práctica de la ablución. Entre los más destacados de la zona están el mencionado de la Iglesia de San Cristóbal y el Aljibe del Trillo, que cuenta con un interesante arco de herradura.
Desde San Cristóbal, podemos acceder a la Cuesta de la Alhacaba, que camina junto a la antigua muralla nazarí de la Alcazaba, o bien bajar al Carril de la Lona, desde el que podremos disfrutar de hermosas vistas de la parte este de Granada, especialmente desde el Mirador del mismo nombre.
Muy cerca del Mirador de la Lona se encuentra la Plaza de San Miguel Bajo, un buen lugar para descansar y disfrutar de la gastronomía granadina en los restaurantes al aire libre. También es interesante recorrer las callejuelas que salen de la plaza para descubrir el Convento de Santa Isabel la Real o el Palacio de Dar-Al-Horra, residencia de la madre del rey Boabdil, que destaca por su profusa decoración interior en contraste con la sobriedad de sus fachadas exteriores.
La Calle de Santa Isabel la Real, que más adelante se convierte en el Camino Nuevo de San Nicolás, nos llevará, tras un giro a la izquierda, al siempre animado Mirador de San Nicolás, el mejor lugar para contemplar la Alhambra y la mejor forma de acabar la visita al Albaicín.
Catedral
La Catedral de Granada está considerada como la primera iglesia renacentista de España y como uno de los mayores exponentes de este orden artístico. Los Reyes Católicos mandaron su construcción en 1492 y se proyectó, en principio, siguiendo el modelo gótico de la Catedral de Toledo.
En 1528 Diego de Siloé se hizo cargo del proyecto y diseñó una nueva planta del templo al estilo renacentista español. Casi doscientos años después, en 1704, se finalizaron las obras. De las dos torres ideadas por Siloé sólo se inició la construcción de una, paralizándose en 57 metros de altura en lugar de los 81 previstos inicialmente. La fachada principal es una obra maestra barroca realizada por Alonso Cano en 1667.
Dirección: Gran Vía, s/n. Granada Teléfono: 958 222 959 Horario de noviembre a marzo: Lunes a sábado de 10.45 a 13.30 y de 16.00 a 19.00 horas Domingos y festivos de 16.00 a 19.00 horas Horario de abril a octubre: Lunes a sábado de 10.45 a 13.30 y 16.00 a 20.00 horas Domingo de 16:00 a 20:00 horas Julio y agosto abre a las 10.00 horas Entrada: 3,50 € (Incluye entrada al Museo de la Catedral)
Capilla Real
Los Reyes Católicos, que veían en Granada un símbolo de la unidad de España y el reino cristiano, mandaron construirla como lugar de reposo de sus restos mortales. Su construcción, en estilo gótico, se inició en 1506 y fue dedicada a los Santos Juanes: el Bautista y el Evangelista. Se finalizó en 1517 durante el reinado de Carlos V, quien también trasladó allí los restos de sus padres, Juana la Loca y Felipe el Hermoso.
La capilla es un ejemplo clave del gótico flamígero en período renacentista y sólo presenta una fachada exterior, al estar unida por sus otros tres lados con la Catedral, la Lonja de Mercaderes y el Sagrario. La bella fachada plateresca es obra de Juan García de Prada. De su interior podemos destacar la espléndida reja plateresca realizada por Bartolomé de Jaén, el retablo mayor, de estilo gótico, fechado en 1522, y los sepulcros reales tallados en mármol de Carrara. Bajo ellos se encuentra la cripta, con los féretros de plomo de los cuatro monarcas y el príncipe Miguel.
Actualmente, la entrada para visitar la Capilla Real se realiza a través de la antigua Lonja de Mercaderes. En ella se reunían y negociaban los comerciantes y financieros de la ciudad. Su construcción se inició en 1518, según los planos de Enrique Egas, aunque este no fue el proyecto que finalmente se llevó a cabo. La balconada gótica de la planta superior constituye uno de los elementos más atractivos del edificio.
Dirección: Oficios, 3. Granada Teléfono: 958 22 92 39 Horario de noviembre a marzo: Lunes a sábado de 10.30 a 13.00 horas y de 15.30 a 18.30 horas Domingo / Festivos: 11.00 a 13.00 horas y de 15.30 a 18.30 horas Horario de abril a octubre: Lunes a sábado de 10.30 a 13.00 y de 16.00 a 19.00 horas Domingos y festivos: 11.00 a 13.00 horas y de 16.00 a 19.00 horas Entrada: 3, 50 € (Incluye entrada a Museo de la Capilla Real)
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